Bajo Tierra
Ulises Garcia Vela
El médico me ha dicho que presento síntomas de haber sido enterrado vivo.
Acompañado de un cuadro de insomnio sin remedio.
Y es verdad no duermo desde que tus humores se fueron de la casa.
El verme al espejo, me provoca espanto mi imagen reflejada.
Aunque he de confesarte que no tanto como cuando veo la foto de tu madre.
Himno a la fealdad, fealdad igual que la mía.
He comenzado a cavar mi fosa en el patio trasero.
Me empiezo a sentir cadáver, es raro, se siente uno tan solo y tan frío.
Ya ni San Pedro tiene tiempo de declararme muerto de una vez por todas, muerto, muerto, muerto.
Me llevaré conmigo ese poemario que escribí para ti para recitártelo mientras duermes a placer, susurrarlo a tu oído con palabras dulces, murmurarlo despacito, muy despacito, como dice la canción, entrar en tus sueños, dormir en ellos y soñarte.
Buenas noches mi cielo.
Tacuche negro para la ocasión, crisantemo rojo en la solapa, zapatos de charol negro, de calzones y calcetines mejor ni hablar; sin olvidar ese reloj de bolsillo que me regalaste aquel día en mi último cumpleaños.
Sólo me falta resolver quien me echará la tierra encima.
Se lo pediré al vecino o al primer transeúnte que me encuentre por ahí.
A mi madre, nunca, se infartaría y me haría una dulce compañía.
A mi padre, el ya me espera bajo tierra.
A mis hermanos, ellos me piden que yo los entierre.
A mis amigos, no tengo.
A ti, sólo a ti, la única culpable, se lo pediría.
Una parvada de pájaros negros pasa por el lugar, se liberan, se transforman, abandonan.
Un te amo sin adiós, tierra y una pistola en mano.
Amen.