Haciendo memoria de lo pasado, en contraste del tiempo presente, en comparación y la similitud de lo que la gente vivió y sufrió. Los estragos y las privaciones que sufrieron mis abuelos durante el tiempo que mi abuelo le dijo a mi abuelo,
“Si el gobierno mexicano, piensa que se va a llevar a mis hijos a la guerra, esta muy equivocado.”Esa misma noche mi abuela preparo un tiro de mulas, su guayín y me supongo que una que otra arma, preparó bastimento, carne seca y pan de levadura, que acostumbraban hacer para que les durara días.
Se armó de valor y le dijo a mi abuelo,
“Te vas, o te quedas?” Y mi abuelo un hombre tan noble y docil le dijo:
“No Francisca si tu te vas, yo me voy.” Y mi abuela también tenia un hermano que se llamaba Sostenes, que le dijo,
“Yo también me voy contigo, vamos a salvar a mis sobrinos dé los pelones a como de lugar.” Dejaron rancho de los que eran propietarios en General Bravo, Nuevo León y empezaron su Aventura para los Estados Unidos…
Bastante retirado, a dios y una dicha, hasta que oscureciera. Al oscurecer paraba y habrían su campito, poniendo su lumber, sacaban su bastimento cenaban, tendían su campo para dormer. Pienso yo que mi abuela fue una señora muy valiente, porque ni algunos hombres se atreven a lo que se atrevio mi abuela, la senora Francisca Quintanilla. Y me pongo a pensar, que aun en esos tiempos mi abuela tuvo mucha condición, y luego me pongo a pensar, “Que no es capaz una madre de hacer por los hijos?”
Al llegar a la Quileña, no sé cuantó tiempo hicieron en carreta, mi abuela a orilla de la Quileña que todavía era puro monte, compró 6 solares, toda la familia se puso a desmontar y a quemar lo que cortaban. Mi abuela platicaba, que ella hizo los colchones de puro zacate, y empezaron con una carpa y otra carpa era la cocina.
Esa es mi gente que vino de Mexico, con un tiro de mulas y muchas ganas de trabajar, sin hablar ni una palabra de inglés, y tirándose a Dios y una dicha, y con un abuelo, el Señor Isidro Leal, que jamás le escuché decir una mala palabra, el reverse de la moneda de mi abuela Francisca.
Qué contraste tiene la vida, en verdad me da mucho orgullo pertenecer a la familia de mi abuela, la señora Francisca Quintanilla de Leal.
Maria Elena Leal Salazar is a mother, grandmother and great grandmother in her 80s and loves to write. She was an elementary teacher for over 25 years in Brownsville, Texas. She loves creating arts and crafts and gardening but her first love has always been writing! She was married to Baltazar Salazar for 59 years. She has 5 children: Melba Lucio, Baltazar Salazar, Elizabeth Vera, Sandra Jamar and Marta Paniagua.
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