Yo tuve 5 hermanos varones, tremendos mis hermanitos. Ustedes se pueden imaginar mi madre siempre trabajando fuera de casa, mientras ella trabajaba siempre sin fallar ni un día. Mis hermanitos hacían travesuras pesadas. Se iban a correr la venada, lo que significa que en lugar de ir a la escuela, se iban al monte y mataban pájaros y conejos; pero el delirio de ellos era tener un caballo. Andando en el monte, según ellos se encontraron un caballo, andaba suelto y se les ocurrió la gran idea de llevarlo para la casa, sin pensar que el animal tenía dueño.
              El caballo era café oscuro con manchas blancas y se pusieron a pensar, que si ellos se llevaban el caballo habría que pintarlo. Después de pensarlo fueron y buscaron pintura para la casa. Amarraron el caballo y le pintaron las manchas blancas, color café, lo peinaron, lo pintaron y contentísimos se lo llevaron para la casa y con el gran secreto que prometieron no revelar, persogaron el caballo, detrás de la casa.
               Había gente que ya había venido a preguntar si allí en la colonia no habían visto un caballo café con manchas blancas. Me supongo que mis hermanos han de haber sentido la lumbre muy cerquita. Mi mamá comentaba que ella notaba que se secreteaban y se reían mucho, pero mi mamá cansada y con la tarea de estar haciendo la cena no les puso cuidado.
               Y mis hermanos dándose vuelo agarraban turnos en galopear el caballo, pero no les duró mucho el gusto, porque como al decir 2 noches, se vino una tormenta, un aguacero y se empezó a desteñir el caballo. Y se les cayó el teatro a mis hermanos del caballo recién pintado, y se empezó a descubrir el verdadero color del animal que se habían robado.
              Me imagino los afanes que mi mama pasó con mis hermanos. Le decían a mi mama que iban para la doctrina y se iban con la bolsa llena de piedras y su resortera a matar pájaros. Me acuerdo que ponían lumbre, pelaban los pájaros y los asaban, y cuando se robaban alguna gallina la pelaban y echaban las plumas en un costal para que no hubiera evidencia de lo que habían hecho. Pienso que por eso es que son muy buenos para hacer barbacoa, pues tuvieron mucha práctica, matando urracas y gallinas para divertirse y al miso tiempo comían.
              Mi madre fue una santa. Mi abuela Chucha los mandaba a comprar tabaco. Y a los güercos ella les decía que le hicieran los cigarros, pero mitad de los cigarros se los fumaban ellos. En algunas ocasiones, que venía alguien del barrio, como Licha, una vecina, y decía:
              “Fíjate que se me desparecieron todos los duraznos del árbol.”
              Y mi abuela Chucha decía,
              “Si los muchachos se acostaron temprano; ¡no han salido para nada para afuera!”
              Los muchachos estaban acostados con los duraznos abajo de la almohada, porque mis hermanos eran tremendos.
Maria Elena Leal Salazar will be 82 years old this month. She is a retired teacher and taught elementary school for over 25 years. Her love of writing, gardening and crafting keeps her busy. She was married 59 years with +Baltazar Salazar and has 5 children: Marta Paniagua, Sandra Jamar, Liz Vera, Baltazar Salazar and Melba Lucio.
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